La terracota cocida resulta permeable a los líquidos, pero un pulido de la superficie del objeto antes de la cocción puede disminuir su porosidad y una capa de esmalte puede hacer que sea impermeable tras la cocción. La temperatura de cocción en el horno alfarero oscila entre los 1000 °C y los 600 °C, al menos en los ejemplos históricos y arqueológicos. El contenido de hierro, reaccionando con el oxígeno durante la cocción, le da al cuerpo cocido un color rojizo ‘terracota’, aunque también puede presentar tonos de amarillo, naranja, beige, rojo, rosa, gris o marrón

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